Cada vez que hacemos la compra es habitual guardar los productos nuevos delante de los que ya teníamos. Con el tiempo, los alimentos que quedan al fondo de la despensa o del frigorífico pueden pasar desapercibidos hasta que caducan o pierden calidad.
Para evitarlo existe un sistema muy sencillo: el método FIFO (First In, First Out, “lo primero que entra es lo primero que sale”). Aunque nació para gestionar inventarios en empresas, también puede aplicarse en casa para organizar mejor los alimentos, reducir el desperdicio y ahorrar dinero.
¿Qué es el método FIFO?
El método FIFO consiste en consumir primero los productos que llevan más tiempo almacenados y colocar detrás los recién comprados. De esta forma, los alimentos con una fecha de caducidad o consumo preferente más próxima siempre quedan a la vista y es menos probable que se olviden.
Aunque suele asociarse a la alimentación, este sistema también puede aplicarse a productos de limpieza o de higiene personal, ayudando a mantenerlos organizados y evitar que caduquen sin haberse utilizado.
Cómo aplicarlo en casa
Incorporar este hábito solo requiere unos minutos después de hacer la compra:
- Revisa las fechas de caducidad o consumo preferente de los productos que ya tienes.
- Coloca delante los alimentos cuya fecha esté más próxima.
- Guarda detrás las nuevas compras.
- Revisa periódicamente la despensa y el frigorífico para evitar olvidos.
Por ejemplo, si ya tienes un paquete de arroz y compras otro igual, coloca delante el que caduca antes y deja detrás el recién comprado.

Fecha de caducidad y consumo preferente: ¿son lo mismo?
No. La fecha de caducidad indica hasta cuándo un alimento puede consumirse de forma segura. En cambio, la fecha de consumo preferente señala el momento a partir del cual el producto puede perder parte de sus propiedades, como el sabor o la textura, aunque normalmente sigue siendo apto para el consumo si se ha conservado correctamente.
Conocer esta diferencia ayuda a evitar que se desechen alimentos innecesariamente.
¿Qué ventajas tiene?
Aplicar el método FIFO ofrece beneficios muy prácticos en el día a día:
- Reduce el desperdicio alimentario.
- Ayuda a ahorrar dinero al aprovechar mejor cada compra.
- Mantiene la despensa más ordenada.
- Evita comprar productos duplicados.
- Facilita la planificación de las comidas.
Un consejo sencillo es revisar la despensa antes de ir al supermercado. Así sabrás qué productos necesitas realmente y evitarás comprar alimentos que todavía tienes en casa.

Un sistema que también utilizan los supermercados
Muchos supermercados organizan sus estantes siguiendo este mismo principio. Los productos con una fecha de caducidad más cercana suelen colocarse en la parte delantera, mientras que los más recientes permanecen detrás. Por eso, si buscas una fecha de consumo más lejana, normalmente encontrarás las unidades situadas al fondo.
Con un gesto tan sencillo como colocar correctamente la compra, el método FIFO ayuda a mantener la despensa organizada, aprovechar mejor los alimentos y reducir el desperdicio sin apenas esfuerzo.
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