Cuando preparamos las vacaciones solemos pensar en cerrar ventanas, revisar el equipaje y dejar todo organizado. Sin embargo, hay algunos detalles menos evidentes que pueden ayudarnos a reducir el consumo de energía y agua, tanto en nuestra vivienda como en el destino.

No se trata de renunciar a la comodidad, sino de evitar gastos que pasan desapercibidos.

Antes de viajar: prepara tu casa para el verano

Apaga el termo eléctrico si estarás varios días fuera

Muchas personas desconectan el televisor o el ordenador, pero dejan funcionando el termo eléctrico. Este aparato continúa utilizando energía para mantener el agua caliente, aunque nadie vaya a utilizarla.

El agua caliente sanitaria representa alrededor del 26 % del consumo energético de una vivienda, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. Por eso, durante una ausencia prolongada puede ser conveniente apagar el termo o activar el modo vacaciones, cuando el equipo disponga de esta función.

Al regresar, recuerda encenderlo con suficiente antelación y seguir siempre las indicaciones del fabricante.

No cierres la casa sin pensar en el sol

Bajar las persianas también puede ayudar a que la vivienda no acumule tanto calor mientras está vacía. Lo más efectivo es proteger especialmente las ventanas que reciben sol directo durante buena parte del día.

Los toldos, persianas y protecciones exteriores pueden reducir en más de un 30 % la energía necesaria para refrigerar una vivienda.

Esto significa que, al volver de las vacaciones, la casa podría necesitar menos tiempo de aire acondicionado para recuperar una temperatura agradable.

Comprueba la cisterna, no solo los grifos

Las fugas más fáciles de detectar son las de los grifos, pero una cisterna que pierde agua lentamente puede pasar semanas sin que nos demos cuenta.

Antes de salir, puedes introducir unas gotas de colorante alimentario en el depósito. Si el color aparece en la taza sin haber tirado de la cadena, probablemente exista una fuga.

El IDAE estima que los goteos y las pérdidas de grifos o cisternas pueden desperdiciar unos 100 litros de agua al mes. Aunque parezca una cantidad pequeña, es agua que se pierde sin aportar ningún uso.

Revisa la temperatura del frigorífico

No siempre es necesario apagar el frigorífico. Para unas vacaciones cortas, suele ser más útil retirar los alimentos que puedan estropearse y comprobar que la temperatura esté bien ajustada.

El IDAE recomienda mantener aproximadamente 5 °C en la zona de refrigeración y –18 °C en el congelador. Reducir la temperatura por debajo de esos valores no conserva mejor los alimentos y puede aumentar el consumo.

También es importante dejar espacio alrededor de las rejillas de ventilación. Si el calor no puede evacuarse correctamente, el aparato necesita trabajar más para mantener el frío.

No dejes plantas regándose “por si acaso”

Un programador de riego mal configurado puede seguir funcionando incluso después de una tormenta o regar durante las horas de mayor evaporación.

Antes de viajar, adapta el riego a las necesidades reales de cada planta. El sistema por goteo permite dirigir el agua a las raíces y aprovecharla mejor que un riego generalizado.

También puedes agrupar las macetas en una zona con sombra luminosa para reducir la pérdida de humedad durante los días más calurosos.

En el destino: cuida la ciudad que visitas

El aire acondicionado no enfría antes a 18 °C

Al llegar a una habitación calurosa, es habitual bajar el termostato al mínimo. Sin embargo, el aire acondicionado no enfriará más rápido por programarlo a 18 °C.

El IDAE recuerda que cada grado de diferencia puede modificar aproximadamente un 7 % el consumo de climatización y recomienda situar la refrigeración en torno a los 26 °C.

En la práctica, ajustar el equipo a 22 °C en lugar de 26 °C puede suponer alrededor de un 28 % más de consumo mientras esté funcionando.

Prueba primero con el ventilador

En algunas noches no es necesario mantener encendido el aire acondicionado. Un ventilador puede generar una sensación térmica entre 3 y 5 °C inferior con un consumo eléctrico mucho menor.

También ayuda ventilar a primera hora de la mañana y mantener cerradas las persianas durante las horas centrales del día.

No pidas cambios diarios por costumbre

En hoteles y apartamentos turísticos, cambiar cada día las sábanas y las toallas implica utilizar agua, electricidad, detergentes y sistemas de secado.

Antes de dejarlas en el suelo, piensa si realmente necesitan lavarse. Utilizar una toalla durante varios días, igual que haríamos en casa, evita consumos innecesarios sin afectar a la comodidad.

Fíjate en dónde gastas, no solo en cuánto

Cuidar una ciudad también consiste en apoyar su actividad cotidiana. Comprar en mercados, comer en establecimientos locales o elegir comercios alejados de las zonas más saturadas ayuda a distribuir mejor el gasto turístico.

Asimismo, conviene utilizar fuentes públicas cuando el agua sea potable, llevar una botella reutilizable y respetar los sistemas de separación de residuos del destino, que pueden ser diferentes a los de nuestra ciudad.

Las vacaciones sostenibles no dependen de un único gran gesto. Apagar el termo, detectar una fuga silenciosa o subir unos grados el aire acondicionado son decisiones pequeñas, pero permiten disfrutar del verano utilizando los recursos de una manera más consciente.