Atrévete a conocer el compostaje doméstico y hacerlo en tu casa, no te quedes atrás.
Familiaricémonos con este método
El compostaje doméstico es un proceso en el que se convierten los residuos orgánicos en compost a partir de microorganismos (como bacterias, hongos, invertebrados…) que lo descomponen en abono natural para las plantas. Este proceso ayuda a reducir problemas medioambientales, sociales y sanitarios causados por la acumulación de residuos.
Al compostar, no solo se cuida el planeta, sino que también se obtiene un abono natural, económico y enriquecedor para las plantas. Por ejemplo, de 100 kg de residuos orgánicos se pueden obtener 30 kg de compost, según Aldi. ¡Un 2×1 para el medio ambiente y tus plantas! Así que vale la pena echar un vistazo a otros de sus beneficios.

Beneficios del compostaje doméstico
- Mejora la estructura de la tierra para que tus plantas estén más a gusto: haciendo más porosos los suelos, mejorando su ventilación, capacidad de retener agua y asimilación de nutrientes. Si va bien como abono, aún más es un excelente regenerador del suelo.
- Se consigue producto de alta calidad, mucho mejor que otros productos comerciales. Al ser un producto natural, evitamos tener que utilizar productos químicos, contaminantes y a la larga perjudiciales.
- Es un proceso ecológico, sencillo y barato.
- Reduce de una forma significativa la cantidad de residuos que van a parar a vertederos, porque ya no se habrán de desintegrar estos residuos.
- Produce un importante ahorro en la gestión municipal, al reducir los costes de transporte y tratamiento de residuos. Que, al mismo tiempo, se minimizan los vertidos y quemas incontroladas.

¿Cómo comenzar con el compostaje en casa?
- Antes de empezar hay que pensar cómo vas a almacenar los residuos orgánicos. Puedes hacerlo con compostadores o compostaje “en montón”. El primero es mucho más cómodo porque el recipiente puede cerrarse. El tamaño dependerá de nuestra producción de desechos y de la extensión de nuestro espacio.
- Para ubicarlo, busca una zona de tu hogar que esté protegida del frío, del viento o de los cambios bruscos de temperatura y que tenga una temperatura agradable o templada. La temperatura óptima del compost está entre los 65 y 70 ºC.
- Días antes almacena restos vegetales de tu rincón verde y restos de comida. Deberemos comenzar con un montón de unos 50 cm mínimo, pero cuanto más grande mejor, más abono.
- Los restos vegetales los trituraremos o cortaremos. Cuanto más pequeños sean antes se descompondrán y menos tardará este proceso.
- Para empezar tu compost, llena el recipiente con una capa seca y leñosa, como estiércol para que actúe de levadura y sea la base.
- Ahora, añade restos orgánicos. Y procede alternando capas de materiales secos con residuos húmedos. Si no entierras bien entre estos materiales secos tu compost no atraerá a insectos. Para eso, puedes usar hierba cortada, hojas secas, restos de cosechas y paja. Intentaremos que la cantidad de materiales frescos sea el doble que los secos. Así garantizamos una correcta relación oxígeno y humedad suficiente.

- Cuando hayas llenado más de la mitad del compostado ya puedes remover todos los restos en descomposición.
- Ve regándolo de vez en cuando, si ves que está muy seco claro. Ten en cuenta que debe estar húmedo y no empapado.
- Tápalo para evitar pérdidas de temperatura y de humedad.
- Seguiremos agregando materiales según los vayamos generando, intentando guardar las proporciones de dos partes de frescos por una de secos.
- Acuérdate de ir aireando el compost. Si no lo haces, los microorganismos no tendrán oxígeno suficiente para trabajar ni desintegrar tus residuos. Airea el compostador, mezclando y removiéndolo todo con regularidad. A sí que, si no se airea, olerá mal. Si te mantienes constante aireándolo no te va a oler mal, sino a bosque húmedo.
- En 3/6 meses aproximadamente tu compostaje doméstico estará listo. Y lo sabrás porque tendrá un color marrón oscuro, un olor agradable a bosque y una textura esponjosa. Las capas inferiores ya se habrán fermentado también. Entonces, podrás usarlo como abono para tus plantas.
- Si quieres seguir produciendo más compost, sigue echando materiales orgánicos infinitamente, así el proceso continuará de forma ininterrumpida.

Pero, ¿qué residuos orgánicos puedo echar al compost?
No te preocupes, porque es muy sencillo. Es importante que sepas que cuantos más desechos tengas en tu compostador y más variados sean, mayor será la calidad de tu abono natural.
- PUEDES compostar: plantas y hojas secas, restos de verduras, frutas y legumbres, residuos de cosecha y de poda triturados, matas y matorrales, posos de café y té, cáscaras de huevo y frutos secos, servilletas y papel de cocina (no impreso ni coloreado), trozos de madera no tratada y serrín, tapones de corcho y restos de pelo, entre otros.
- NO SE RECOMIENDA compostar: Aunque sean biodegradables, estos residuos pueden generar muy malos olores y atraer visitantes indeseados: comida cocinada, carne, pescado y marisco, frutos y vegetales podridos, etc.
- NO compostar: materiales químicos-sintéticos, carbón, plantas con hongos u otras plagas, detergentes, productos clorados, antibióticos, heces de perros y gatos, tabaco y, evidentemente todos aquellos residuos no degradables (vidrio, metales, plásticos), entre otros.

¡Convierte tus residuos en compostaje doméstico!
Ahora que ya sabes cómo funciona, es tu turno de hacer el tuyo en casa. Desechar tus residuos, alimentar a microorganismos, cuidar a tus plantas y contribuir a un planeta más limpio desde casa, es lo que puedes conseguir compostando, un pequeño gesto que tiene un impacto gigante en muchos entornos.
¡No te quedes atrás, anímate hacer el tuyo!
