Seguro que más de una vez te has llevado un susto al recibir la factura de la luz. Con el precio de la electricidad por las nubes, es normal que nos preguntemos qué estamos haciendo mal. Y la verdad es que el problema puede estar más cerca de lo que piensas, o, mejor dicho, enchufado a la corriente en tu propia casa. Vamos a ver cuáles son esos electrodomésticos que más energía consumen y, lo más importante, cómo gastar menos sin perder confort.

El frigorífico, el electrodoméstico que más consume

El frigorífico es como ese amigo que nunca se va de tu casa, pero que siempre está en la cocina. Está encendido las 24 horas del día, 365 días al año, lo que lo convierte en uno de los mayores consumidores de energía en el hogar. ¡Pero no te asustes! Puedes tomar algunas medidas para que su consumo no sea tan alto.

Para empezar, no lo llenes demasiado. Un frigorífico sobrecargado obliga al motor a trabajar más. Procura organizar bien los alimentos para que el aire circule correctamente. Otro punto importante es mantener la temperatura adecuada. Mantén el frigorífico entre 4 y 5 grados, y el congelador a -18 grados. No necesitas más frío para conservar los alimentos. Descongela regularmente. Si tu congelador acumula mucho hielo, estará gastando más energía.

Tomando estas precauciones, puedes reducir el consumo del frigorífico y ver cómo baja la factura.

El televisor y otros aparatos en “standby”

¿Sabías que los aparatos en modo “standby” siguen consumiendo energía? Aunque parezca poco, este consumo fantasma se acumula a lo largo del tiempo y puede representar hasta un 10% de tu factura. El televisor, la consola de videojuegos, el ordenador… todos ellos siguen consumiendo energía, aunque estén “apagados”.

Desenchufa lo que no uses. Parece obvio, pero, ¿cuántas veces dejamos el cargador del móvil enchufado sin usar? Desconecta todos esos pequeños vampiros energéticos cuando no los necesites. Usa regletas con interruptor, estas te permiten cortar la corriente de varios aparatos a la vez, de forma fácil y rápida. Opta por electrodomésticos con certificación energética A+++. Estos consumen menos incluso en modo standby.

Con solo apagar completamente tus dispositivos, podrías ahorrarte un buen pellizco al final del año.

El aire acondicionado

El aire acondicionado es la salvación en los calurosos veranos, pero también es uno de los electrodomésticos que más consume. Si lo tienes en marcha todo el día, es probable que tu factura suba más rápido de lo que puedes decir “qué calor”.

Mantén una temperatura razonable. 24-26 grados es suficiente para estar cómodo sin disparar el consumo. Cierra puertas y ventanas. Así evitas que el aire fresco se escape y el aparato tenga que trabajar más para mantener la temperatura. Revisa y limpia los filtros. Un aire acondicionado sucio trabaja más y, por tanto, consume más energía.

Utilizando el aire acondicionado de manera inteligente, conseguirás estar fresco sin tener que hipotecar tu sueldo.

Lavadora y secadora

Lavar la ropa es algo que todos hacemos regularmente, pero cada ciclo de lavado y secado puede ser un golpe a tu bolsillo. Especialmente la secadora, que consume mucha energía al generar calor para secar la ropa.

Usa programas de agua fría. Lavar con agua caliente gasta más energía. La mayoría de las prendas se limpian perfectamente con agua fría. Llena la lavadora, pero no la sobrecargues. Aprovecha cada ciclo de lavado llenando la lavadora, pero sin pasarte, para que la ropa se lave bien y no tengas que repetir el ciclo.

Seca al aire cuando sea posible. La secadora es cómoda, pero el sol y el viento son gratis. Aprovecha para secar la ropa al aire libre siempre que puedas. Si sigues estos consejos, te sorprenderás de cuánto puedes ahorrar al final del mes.

Un cambio de hábitos diarios

Reducir el consumo de energía en casa no es tan complicado como parece.  Aprovecha los recursos naturales, apuesta por la luz o la ventilación natural en lugar de encender lámparas o conectar el aire acondicionado. Invierte en el mantenimiento de los aparatos. El mal estado de un horno, una caldera o un frigorífico puede llevar a un mal funcionamiento o, lo que es lo mismo, a un incremento de su consumo.

Se trata de pequeños cambios en tus hábitos diarios que, sumados, pueden tener un gran impacto en tu factura de la luz. Desde ajustar la temperatura del frigorífico hasta aprovechar el sol para secar la ropa, cada acción cuenta. Así que no lo dudes más, empieza hoy mismo a aplicar estos consejos y verás cómo tu bolsillo te lo agradece.

Si te interesa seguir ahorrando, no te pierdas estos enlaces con más trucos y consejos:

  1. Consejos para ahorrar en la factura de la luz.
  2. Guía para elegir electrodomésticos eficientes.

¡Ánimo y a por ese ahorro! Tu factura de la luz te lo agradecerá, y el planeta también.

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