El Euríbor a 12 meses, el índice que marca la cuota de la mayoría de las hipotecas variables en España, ha vuelto a encarecer las revisiones. El Banco de España confirma que agosto cerró en el 2,954 %, el nivel más alto de 2026 y casi una décima por encima del 2,855 % de julio. Hace un año, en agosto de 2025, estaba en el 2,114 %: 0,84 puntos menos.

Variable, fija o mixta: el debate vuelve

Una subida puntual del euríbor no significa que toda hipoteca variable sea una mala decisión. Si el diferencial es bajo y queda poco plazo por pagar, mantenerla puede seguir teniendo sentido. Sin embargo, el contexto ha cambiado: la evolución de la cuota ya no permite dar por hecha una bajada sostenida y muchas personas vuelven a valorar la estabilidad de un tipo fijo.

En las nuevas hipotecas, el tipo fijo sigue siendo mayoritario: el 61,7 % de las hipotecas sobre vivienda constituidas en junio de 2026 se firmó a tipo fijo, según el INE. Quien prioriza conocer de antemano el importe de su cuota puede plantearse convertir su préstamo variable en fijo.

Cómo cambiar mi hipoteca de tipo variable a fijo

Si hasta ahora tenías una hipoteca a tipo variable, pero estás considerando cambiarla por una de tipo fijo, tienes dos opciones: Novación o subrogación.

La novación supone pactar con tu banco la modificación del tipo de interés. En cuanto a la subrogación, implica llevarte tu hipoteca a otra entidad. Las dos opciones llevan consigo unos gastos asociados. 

En realidad, existe una tercera opción, que es cancelar tu actual préstamos hipotecario y formalizar uno nuevo. Eso sí, debes tener en cuenta que formalizar un nuevo préstamo conlleva gastos mayores. 

En este sentido, los gastos asociados a la subrogación de una hipoteca son superiores a los de la novación, pero muy inferiores a los de la formalización de una hipoteca nueva.

Cambiar una hipoteca de tipo variable a fijo con una novación

Durante la vida de la hipoteca, puedes pedir un cambio en las condiciones que inicialmente pactaste con el banco, que podrá acceder o no. Ese cambio en este caso sería el pasar del tipo de interés variable al fijo.

Según explica el Banco de España, tu banco puede cobrarte una comisión por novación siempre que figure en el contrato. Normalmente se calcula como un porcentaje del importe del préstamo pendiente de pago.

Si finalmente el banco te permite el cambio, debe entregarte los documentos de información precontractual obligatoria, al menos diez días antes de la firma de la novación, que deberá formalizarse ante notario.

Subrogar la hipoteca y cambiar de banco

Si tu banco no te acepta el cambio o si prefieres cambiar de entidad porque te dan mejores condiciones, tendrás que optar por subrogar la hipoteca.

El Banco de España detalle el proceso en su web: En primer lugar, e banco nuevo deberá presentarte una oferta vinculante con las condiciones de la nueva hipoteca

La entidad antigua, en este caso, puede “enervar”, es decir, ejercer una especie de derecho de tanteo y expresar su intención, ante notario, de igualar o mejorar la oferta vinculante de la nueva entidad.

Recuerda tener en cuenta que los gastos asociados a la subrogación de una hipoteca suelen ser superiores a los de la novación.

Cómo puede ayudarte Kìron

Kìron, la red de intermediarios de crédito del Grupo Tecnocasa, trabaja precisamente en este punto: estudiar tu hipoteca actual, calcular si el paso a fijo compensa y negociar con distintas entidades para conseguir la mejor subrogación o, si encaja, apoyar la novación.

No conceden el préstamo: comparan el mercado, preparan la documentación y te acompañan hasta la firma. El objetivo es claro: una cuota estable, con costes controlados y sin que tengas que ir banco por banco.

Si te toca revisión con el Euríbor de agosto o la incertidumbre del índice te resta tranquilidad, el primer paso es un estudio de tu caso: capital pendiente, plazo, diferencial y ofertas reales a tipo fijo. Con esos números se ve si merece la pena mover la hipoteca… o si, en tu situación, lo más razonable es esperar.

El Euríbor de agosto no cierra el debate. Lo reabre, con datos concretos y con una pregunta práctica: ¿quieres seguir ligado al índice o prefieres fijar la cuota?