Después de la tormenta llega la calma. Y los hipotecados con préstamos a tipo de interés variable empiezan a ver la luz al final de túnel. Tras un 2022 y 2023 en el que vieron cómo las cuotas de sus hipotecas se incrementaban con fuerza, ahora parece que la tendencia es a la inversa, y estas cuotas empiezan a bajar de manera progresiva. Todo ello gracias a la moderación de la inflación y al recorte de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE).
El Euribor baja en julio
Así, el Euribor cierra julio con una media del 3,526%, lo que supone el nivel más bajo desde hace un año y medio. Es, además, su mayor caída interanual desde junio de 2013, hace más de 10 años.
La evolución de Euribor sigue así una línea claramente descendente respecto al dato de junio (3,650%), y la brecha es mucho mayor si comparamos el dato actual con el de hace justo 12 meses (4,149% en julio de 2023). Esta comparativa anual es la que más interesa y beneficia a muchos ciudadanos hipotecados, pues es la que marca la cuantía de la rebaja en los pagos mensuales de las hipotecas para la mayoría de los hogares endeudados con revisiones anuales.

Ralentización del indicador
El impacto de la ralentización del Euribor es múltiple y buena para los ciudadanos. Por un lado, deja en la economía de los hipotecados a tipo variable más dinero cada mes. Un dinero que pueden dedicar al consumo, al ahorro o la inversión, dinamizando así la economía. Por otro lado, es también una buena noticia para aquellas personas que buscan en estos momentos convertirse en propietarios, ya que el acceso a la financiación será ahora menos complicado y un poco más fácil que hace unos meses.
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