Con la llegada del otoño pasamos más tiempo en casa y vuelve uno de esos momentos del año que invitan a poner orden. Cambio de armario, mantas que regresan al sofá, ropa de verano que guardamos hasta el año siguiente… Una buena oportunidad para revisar todo aquello que hemos ido acumulando durante los últimos meses.

El problema aparece cuando llega el momento de decidir qué se queda y qué se va. Hay objetos que no utilizamos, pero de los que tampoco queremos desprendernos. Para esos casos existe una solución sencilla: el método de la caja de la duda.

¿Qué es la caja de la duda?

La idea es muy fácil de aplicar. Durante una jornada de orden y limpieza, prepara una caja destinada exclusivamente a aquellos objetos sobre los que no consigues tomar una decisión.

Esa prenda que hace dos años que no utilizas, pero que quizá vuelvas a ponerte. Un objeto de decoración que ya no encaja demasiado en casa. Un pequeño electrodoméstico que apenas usas. En lugar de obligarte a decidir inmediatamente si conservarlo o deshacerte de él, guárdalo en la caja.

Después, cierra la caja y déjala fuera de tu espacio habitual durante un periodo determinado, por ejemplo, entre uno y tres meses.

Si durante ese tiempo necesitas alguno de los objetos que hay dentro, puedes recuperarlo. Si pasa el plazo y ni siquiera recuerdas lo que habías guardado, probablemente puedas despedirte de ello con mucha más facilidad.

Ordenar sin tomar decisiones precipitadas

Uno de los principales beneficios de este método es que elimina parte de la presión que sentimos al hacer limpieza.

No se trata de tirar cosas porque sí, sino de comprobar cuáles forman realmente parte de nuestro día a día. La distancia ayuda a valorar cada objeto de una manera más objetiva y evita conservarlo únicamente por costumbre, nostalgia o por ese clásico pensamiento de “algún día lo necesitaré”.

Además, permite avanzar en la organización de la vivienda sin dejar montones de objetos pendientes de decidir en cada habitación.

Caja de la duda para ordenar espacios

Aprovecha el cambio de temporada

El otoño es especialmente adecuado para ponerlo en práctica. Al reorganizar armarios y recuperar ropa, textiles y objetos propios de los meses más fríos, resulta más sencillo detectar qué cosas llevan mucho tiempo ocupando espacio sin utilizarse.

Puedes aplicar la caja de la duda a diferentes zonas de la vivienda: armarios, cocina, baño, salón, despacho o trastero.

Eso sí, conviene utilizarla únicamente para aquellos objetos que realmente generan dudas. Si llenamos varias cajas con todo aquello que no queremos revisar, simplemente estaremos trasladando el desorden de un lugar a otro.

Una casa más despejada y funcional

Ordenar no significa necesariamente tener menos cosas, sino conseguir que cada objeto tenga una utilidad y un lugar dentro de casa.

La caja de la duda puede convertirse así en una herramienta sencilla para hacer una limpieza de otoño más tranquila y consciente. Y, al cabo de unas semanas, quizá descubras que desprenderte de algunas cosas resulta mucho más fácil de lo que imaginabas.

Porque a veces no necesitamos decidir inmediatamente: solo necesitamos un poco de distancia para saber qué queremos seguir teniendo en casa.