El Ikebana es el arte japonés de arreglo floral, pero es también una forma de comunicarse con la naturaleza, sin palabras, a través de ramas, semillas, flores, frutos… Se dice que este arte nació del interés por entregar a Buda ofrendas florales de singular belleza, aprovechando la naturaleza como canal de comunicación. Por este motivo, una composición de Ikebana representa, normalmente, las tres etapas en el ciclo de la vida: la tierra, el hombre y el cielo.

La belleza y complejidad de este arte floral son indudables por lo que, al margen del componente religioso, el Ikebana ha pasado a ser un arte decorativo reconocido y seguido a nivel mundial gracias a su enorme simbología estética y a su belleza natural. Actualmente, muchos países de occidente, especialmente de Europa y América, sienten devoción por esta forma artística de expresión, y son muchas las personas que siguen sus teorías y se introducen en él.

El arte del ikebana

 

El concepto básico del Ikebana consiste en la composición de tres elementos principales, de distinta altura e inclinación. El principio del tres tiene su origen en el Budismo y es un principio espiritual con un significado cósmico. De la armonía y el equilibrio de estas tres alturas depende la belleza del conjunto.

Otro aspecto destacado es el diseño, las partes más importantes son el color, la forma, la textura y la línea, destacando siempre por su simplicidad y armonía. Así, el color y la forma vienen dados por las mismas flores y ramas escogidas. La textura se determina también a través de los materiales usados y la línea se expresa por la disposición de los elementos. Al ser composiciones naturales, los arreglos elaborados son siempre únicos y efímeros. Este hecho lo convierte también en un acto de reflexión sobre el paso del tiempo.

Sin duda, la presencia de flores en casa transforma un ambiente, modifica a las personas, vitalizándolas, tanto a ellas como a la atmósfera que les rodea. Por ello, convivir con flores, además de acercarnos a la naturaleza, nos aporta vitalidad. Y el Ikebana es una buena manera de estar en contacto continuo con la naturaleza y con uno mismo, además de ser una técnica que fomenta la relajación.

Tres principios Ikebana

EL SIMBOLISMO DEL TRES

Según una de las teorías del Ikebana, los tres principios son:

– Zen (cielo) el ramo más alto.
– Jin (hombre) el ramo medio.
– Tchi (tierra) el ramo más bajo.

Así, según esta filosofía, el hombre está situado entre el cielo y la tierra, recibiendo alimento espiritual del cielo y siendo las raíces su soporte con la tierra. Otra versión considera, por ejemplo, que el tres corresponde al Sol, la Luna y la Tierra, fuentes de energía que garantizan la vida. Si  te gusta el arte del ikebana y quieres saber más sobre él, “The Art of Arranging Flowers” es una guía muy completa que te servirá de ayuda.

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