Suelos de madera, baldosa, moqueta… Hay muchos tipos de suelos para casas. El suelo de tu vivienda debe ser resistente a la par que decorativo. La búsqueda de materiales de buena calidad, adecuados para cada lugar, es el secreto para pisar el mismo suelo durante muchos años.

Aislamiento, calidad, estética… Son muchos los factores que debes tener en cuenta para escoger los diferentes tipos de suelos para tu vivienda.  Antes de tomar una decisión, conviene valorar de qué presupuesto dispones y buscar siempre la máxima calidad de los materiales. Es la única forma de asegurarse una mayor durabilidad.

Otra cuestión importante es prever el uso del suelo. Por ejemplo,  si es un lugar de paso, las agresiones a las que está expuesto, como agua, polvo o muebles pesados, si es el suelo de la cocina o del baño… El objetivo es elegir un suelo resistente, decorativo y acogedor, adecuado para cada estancia.

Suelos de madera: elegantes y duraderos

Entre los distintos materiales con los que se puede revestir el suelo de una vivienda, la madera es uno de los más utilizado debido a su eficacia como aislante, su estética y su calidez. También es el más sensible de los materiales nobles, por lo que no conviene utilizarlo en lugares muy húmedos o con un gran tránsito de gente y requiere un cuidado especial, a base de poca agua y evitando el uso de productos agresivos.

suelos de madera

El tipo de madera más antiguo es la tarima, un suelo de madera que se compone de tablones de buena calidad clavados sobre listones gruesos. Su mayor ventaja es que no requiere un pavimento liso, ya que se adapta a la superficie hasta lograr la horizontalidad, aunque su instalación resulta muy costosa al tener que colocar y clavar los tablones uno a uno.

Una alternativa posterior de suelos de madera es el parqué pegado, también compuesto de madera de primera calidad. Se trata de pequeñas láminas que forman una especie de baldosas de madera con distintos dibujos y se pegan al cemento con una cola especial de carpintero. Ofrece más posibilidades estéticas en cuanto a dibujos, tonos y colores y el resultado es un suelo elegante, aunque mucho más caro y delicado.

El parqué flotante, el suelo de madera más práctico

Lo último en llegar al mercado de los suelos para casas es el parqué flotante, la opción más frecuente en las viviendas de nueva construcción. Consiste en unas piezas grandes que vienen lijadas, barnizadas y pegadas desde un taller especializado; sólo hay que colocarlas como si de un puzzle se tratara.

suelos de madera para cocinas

En lugar de pegarse o clavarse al suelo, las piezas se sitúan sobre una membrana de neopreno que ofrece excelentes condiciones de aislamiento, razón por la que se conoce a este tipo de parqué como flotante. Una de sus mayores ventajas, precisamente, es la enorme facilidad de instalación que presenta con respecto al resto de suelos para casas.

Además, no necesita una superficie lisa ni plana y puede colocarse, incluso, sobre otro pavimento anterior, por lo que resulta ideal para reformas o rehabilitaciones. Su mayor inconveniente es que no soporta el agua y se raya fácilmente, por lo que en tiendas, oficinas y otros lugares públicos se empieza a optar por un nuevo material sintético que imita a los suelos de madera y resulta mucho más resistente.

Otros suelos para casas: Baldosas, gres y barro cocido

Por otro lado, la opción de suelos para casas más popular para lugares húmedos como cocinas, baños o terrazas es el suelo de baldosa. Su mayor ventaja frente a otros materiales es su alta resistencia al agua y la enorme comodidad que presenta su mantenimiento, ya que basta una escoba y una fregona para limpiarlo y dejarlo como nuevo.

En la actualidad existe una amplia oferta de baldosas de cerámica que, además de su firmeza y precio, tienen la ventaja de que ofrecen una gran variedad de tamaños, diseños, colores y texturas: con arcilla, lisas, rugosas, porosas, mates, glaseadas… de modo que se adaptan a cualquier ambiente.

tipos de suelos para casas

Otra alternativa en suelos para casas son las baldosas de terrazo, un conglomerado endurecido con trozos de mármol, triturado y pigmentado, que además de ser muy compacto y resistente al desgaste, resulta muy económico.

Asimismo, se está volviendo a vender un tipo de suelo utilizado desde la antigüedad: el barro cocido, que proporciona un ambiente cálido y mediterráneo, aunque se trata de un material muy poroso que absorbe fácilmente humedad y suciedad y es mucho más frágil. Otro de los suelos para casas más empleados es el gres, un material similar al barro cocido, aunque esmaltado, que es apto tanto para espacios interiores como exteriores.

Moquetas: calidez y color para tu suelo

Por último, aunque hayan caído en desuso durante los últimos años, están los suelos de moqueta. Realizados a base de fibras textiles, su mayor ventaja es la calidez y suavidad de su textura, que invita a crear ambientes acogedores.

Este tipo de suelos para casas también ofrece infinitas posibilidades decorativas ya que, hoy en día, se puede encontrar en todos los colores y estampados. Aunque se mantiene fácilmente y es un suelo bastante duradero, acumula gran cantidad de polvo y no es apto para lugares susceptibles de mojarse, como el baño o la cocina.

el mejor suelo para una casa

Existen tres tipos de moqueta, en función del material y la técnica que se utiliza para su confección. La más antigua es la moqueta de lana tejida a la manera tradicional y, posteriormente, han surgido otras técnicas como el ‘tufting’ que admite todo tipo de fibras y se puede tejer con efecto rizado para hacer la moqueta más mullida. También existe otra moqueta de menor calidad denominada ‘punzonada’, más espesa, compacta y aglomerada con resina.

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